Ahora que no estás se comprimen en alfileres las consecuencias del tiempo. Se abandonan las horas a bisiestas visiones que cabalgan por siglos remotísimos de pasados lejanos en futuros pasados. En la incierta hecatombe que soñé (¿lo recuerdas?) antes de que aún tú hubieras renacido se revuelcan los neutrones en el reloj atómico desde esta esquina de la galaxia.
No redundará en daños cerebrales ni en maldiciones de por vida el oxidado cincel que me clavaste. No vas a poder ensartar collares con mis lágrimas. Ni a cimbrear molinillos de viento en mi ventana. Ni a buscar caracolas a la orilla del alba.
El vendaval se ausenta. Se aleja la batalla. Y yo aún no he perdido.
De amor ya no se muere... pero... blablabla...

... continuará lloviendo sobre mojado... (¿?)